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SrFeliu

Archive for Una mujer en peligro

de buen humor, en el doré

El próximo 6 de marzo, miércoles, a las 19:15, se presenta en el Cine Doré la antología de relatos de José Santugini editada por Pepitas de calabaza: De Buen Humor.

Se proyectará la película Una mujer en peligro (José Santugini, 1936), una ocasión única de  ver esta cinta, ausente de las pantallas desde hace décadas. La presentación correrá a cargo del crítico y teórico cinematográfico Jordi Costa y del antólogo Santiago Aguilar.

La entrada es libre. La dirección:
Cine Doré (Filmoteca Española)
c/ Santa Isabel, 3
28012 – Madrid
Tfno.: 913692118

Santugini Una mujer en peligro Publi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Del programa de Filmoteca Española:

Una mujer en peligro es una película atípica y única. Única porque el luego guionista José Santugini, cómplice habitual de Ladislao Vajda, no volvió a dirigir después de la Guerra Civil. Atípica en tanto que hacía suyo, para subvertirlo desde el prisma del humor de vanguardia, el clima de las películas de caserones tenebrosos de la Universal. El resultado es de un vanguardismo castizo muy ramoniano, que Santugini prorrogaría como guionista en Viaje sin destino (Rafael Gil, 1942) y La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944)”.

en el rodaje de una mujer en peligro

Santugini Una mujer en peligro equipo Santugini Una mujer en peligro rodaje

una mujer en peligro en imágenes

Aunque la calidad no es todo lo buena que cabría desear, he aquí una secuencia de imágenes que muestra algunos momentos de Una mujer en peligro.

Santugini Una mujer en peligro Enrique del Campo

Fernando (Enrique del Campo), en plan héroe contemporáneo
aquejado de “spleen” galopante.
El decorado es de Santiago Ontañón.

Santugini Una mujer en peligro Decorado Ontañón

Fernando con sus amigos, intentando olvidar un crimen
que la sociedad perdona pero repugna a su conciencia.

Santugini Una mujer en peligro Del Campo Romea

 Fernando en la consulta del doctor Arnal (Alberto Romea),
inventor de una fórmula que permite estudiar el cerebro
aunque no garantiza la vida del paciente.

 Santugini Una mujer en peligro Colome Del Campo

El providencial encuentro con María Isabel (Antoñita Colomé),
mujer en peligro.

Santugini Una mujer en peligro Castrito_3

Agapito (Julio Castro “Castrito”) pone su vehículo y su persona
a disposición de Fernando para rescatar a María Isabel
de sus raptores.

Santugini Una mujer en peligro Espiritismo

La sesión de espiritismo organizada por el profesor Laine.
Con las manos sobre el velador, Lucrecia (Mariana Larrabeiti).

Santugini Una mujer en peligro Castrito

Agapito se encomienda a todos los santos
antes de acostarse en la mansión siniestra.

Santugini Una mujer en peligro Alvarez Rubio

María Isabel desaparece y aparece el cadáver
del profesor Laine (Pablo Álvarez Rubio), espiritista.

la única película dirigida por santugini

-Tú llegaste a los estudios cuando ir diariamente al cine en España no estaba aún en las costumbres de los oficinistas. Apenas si un grupo de escritores creíais en esa posibilidad. Rafael Gil, José Santugini…

-Y José Santugini se metió en los Estudios Ballesteros para hacer Una mujer en peligro, primera película mía, primera película realizada en esos estudios.

Una mujer en peligro (1936)En efecto, Una mujer en peligro (José Santugini, 1936) se rueda en los nuevos estudios Ballesteros-Tonafilm, trasladados desde el barrio de Embajadores a unos locales mejor acondicionados en la calle García de Paredes. Santiago Ontañón, que además tiene un papel importante en la película, se encarga de diseñar unos decorados acorde con las tendencias europeas del momento -la casa de Fernando, la sala de fiestas, la consulta del doctor Arnal- en adecuado contraste dramático con el viejo caserón en el que se desarrolla la parte central de la acción.

Para escribir el guión, Santugini cuenta con la inestimable ayuda de su compañero de tertulia en El Europeo, Carlos Fernández Cuenca, con mucha más experiencia que él en este campo pues ya se había fogueado como director y había publicado varias monografías de teoría e historia cinematográfica. El resultado de sus esfuerzos es la historia de Fernando Herrero (Enrique del Campo), un crápula millonario que tiene un lío con una mujer casada. El marido vuelve inesperadamente a casa y dispara contra ella. Fernando logra huir. Busca en el periódico alguna noticia del crimen. En lugar de ello encuentra el anuncio de una conferencia que va a dar el doctor Arnal: “El homicidio científico se puede emplear en el estudio del cerebro humano”. Atormentado por su conciencia, Fernando asiste a la disertación y le pide una cita al doctor. Piensa suicidarse y está dispuesto a prestarse a sus experimentos. El doctor le inyecta su fórmula y le cita tres días después, que es el tiempo que tarda en hacer efecto.

Al día siguiente Fernando recibe una llamada de Isabel (Antoñita Colomé), una chica a la que ha conocido casualmente en el parque. Fernando acude al lugar de la cita y ve su rostro suplicante en la ventanilla trasera de un coche que escapa. Monta en un taxi libre y sale en pos de la secuestrada. Ha caído la noche. Llueve. Fernando y Agapito (Castrito), el taxista, llegan empujando el taxi hasta un caserón abandonado.

Ricardo (Santiago Ontañón), el mayordomo, introduce a Fernando en un salón donde se reúnen la dueña de la casa -una abuelita paralítica-, su siniestra nuera y María Isabel, que toca el piano. La dueña explica al recién llegado que Ricardo es un parricida al que su difunto hijo salvó de una condena segura. Hay otro criado, igualmente patibulario: Jerónimo (José Martín). A cenar viene el profesor Laine, un espiritista, que gracias a los poderes como médium de María Isabel pondrá a la madre en contacto con su fallecido hijo. Una vez recuperada de su trance, Isabel le pide a Fernando que no la deje sola. Después de una noche plena de sobresaltos se encuentran con el cadáver del profesor Laine.

Santugini definía así la historia: ”Yo he querido que sea una farsa de humor y de intriga, con cierta originalidad en su desarrollo. Ya dirá el público si lo he logrado”. Los logros hay que anotarlos en el terreno de la invención pura. Desigual en la planificación y en la calidad de las interpretaciones, Una mujer en peligro destaca por su humor extravagante y sus ingeniosos diálogos. En este terreno, se lleva la palma el personaje más castizo del reparto y el único completamente ajeno al enredo: Agapito, el taxista, interpretado por el cómico Castrito. Por contra, Fernando Herrero es el héroe deshumanizado característico del periodo de entreguerras. La cura del doctor Arnal no puede ser más alambicada, pero es la que conviene al mal ilusorio de Fernando. Éste no es el individuo acorralado por la vida de El hombre que se quiso matar (Rafael Gil, 1941); su tipo de suicida se parece más al protagonista de la novela de Jardiel Poncela -otro contertulio de El Europeo- ¡Espérame en Siberia, vida mía!, que recurre a los servicios de la Unión General de Asesinos sin Trabajo.

Una mujer en peligro se estrenó poco antes de la sublevación militar del 36 y tan prometedor debut no tuvo continuidad. El rastro de Santugini desaparece durante la guerra, al menos en lo que se refiere a trabajos cinematográficos.


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